EE.UU. podría dejar de respaldar la posición del Reino Unido sobre la soberanía de las islas Malvinas, si el nuevo Gobierno británico no aumenta lo suficiente su gasto en defensa, reveló este viernes The Telegraph, que atribuyó la advertencia a funcionarios estadounidenses.
La posibilidad se enmarca en las medidas que altos funcionarios del Pentágono estarían evaluando para presionar al nuevo Gobierno británico para que aumente el gasto en defensa. Según The Telegraph, Washington pretende que Londres presente un plan creíble para incrementar su inversión militar.
"Esperaría que el Reino Unido reciba una atención especial, porque tiene mucho potencial", declaró un alto funcionario estadounidense al periódico. "Por lo tanto, continuaremos los esfuerzos para incentivar y permitir que el Reino Unido dé un gran paso adelante", agregó.
Consultado, en particular, sobre la posibilidad de utilizar la disputa por las Malvinas como instrumento de presión, el funcionario señaló que las conversaciones con Londres son "francas" y afirmó que "no se descarta nada" entre las opciones destinadas a conseguir el reparto de cargas que reclama Washington.
Defensa insuficiente
La advertencia llega días antes de que Andy Burnham asuma como nuevo primer ministro británico. Según The Telegraph, funcionarios estadounidenses consideran insuficiente el plan de inversión en defensa anunciado en junio por el Gobierno saliente de Keir Starmer, pese a que Washington considera que el Reino Unido tiene capacidad para convertirse en uno de sus principales socios militares.
No es la primera vez que surge esta posibilidad. En abril, Reuters informó sobre un correo interno del Pentágono que contemplaba revisar el respaldo estadounidense a la posición británica sobre las Malvinas como una de las posibles represalias contra los aliados europeos que Washington consideraba poco comprometidos con sus operaciones militares contra Irán.
A pesar de la derrota en la guerra de 1982, Argentina reivindica su soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, ocupados por el Reino Unido desde 1833. Londres sostiene, por su parte, que su soberanía sobre el archipiélago no está en discusión y apela al principio de autodeterminación de sus habitantes.

