Las Fuerzas Armadas de Rusia han llevado a cabo una serie de ataques contra centros logísticos y diferentes instalaciones de infraestructura energética y de transporte de Ucrania utilizadas por sus tropas, así como contra talleres de ensamblaje y lugares de almacenamiento de sistemas robóticos terrestres, drones y embarcaciones no tripuladas.
Entre los blancos atacados también hubo puntos de despliegue temporal de unidades militares ucranianas y de combatientes extranjeros. En total, los ataques alcanzaron objetivos situados en 144 zonas.
Según el Ministerio de Defensa ruso, en las operaciones participaron aviones de combate táctico, drones de ataque, fuerzas de misiles y unidades de artillería.
Los sistemas de defensa aérea de Rusia han derribado, entretanto, 12 bombas aéreas guiadas, 4 proyectiles de sistemas de fuego en salva —dos de ellos de tipo HIMARS, de fabricación estadounidense, y dos Vampire, de fabricación checa—, así como 797 drones de ala fija.

