El Gobierno de Irán y el presidente Masoud Pezeshkian han difundido una declaración con motivo de la muerte del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jameneí, durante la agresión israelí-estadounidense.
"Este importante crimen nunca quedará sin respuesta y abrirá una nueva página en la historia del mundo islámico y del chiismo", prometieron.
"La sangre pura de este distinguido líder fluirá como un manantial rugiente y erradicará la opresión y la criminalidad sionista-estadounidense", asegura el comunicado. Tanto el pueblo iraní como otros pueblos libres del mundo harán "que los perpetradores y comandantes de este importante crimen se arrepientan", reza el documento.
La declaración describe al difunto líder como "modelo de sacrificio y resistencia". Algunas de sus características "se pueden encontrar en pocos líderes políticos", según Pezeshkian y su gabinete.
Con motivo de la gran pérdida sufrida por la nación persa, las autoridades han declarado 40 días de luto público y siete días no laborables.
Por su parte, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) prometieron esta madrugada que "la mano de la venganza de la nación iraní no dejará escapar a los asesinos".


